CAPÍTULO XI

Capítulo 11 — Don Quijote como forma de Vida

No quise acceder por petición propia sino que más bien fueron mis lecturas, las que a como aquel Don Quijote, me sacaron de la razón y me embriagaron de más lecturas. En mis sueños y ensueños, más que héroe era estratega. Rodando y retozando por los suelos, gritando risas y haciendo muecas. Sin vergüenza, ciego de brisa, a veces de prisa, con la acción entre los dientes y la omisión ya en la palancana.

A menudo no vi, no ya más allá de mis narices, que ni mis narices llegué a percibir. Quizás por eso de la acción a toda costa, sin linterna, o más bien con una pero sin pilas. Más mi corazón me decía, así como el rock’&’soul, que exteangero era siempre, que ni en mi tierra era tierra, porque había nacido en alguna parte, en los valles de Hebrón, camino Soria, en las Urdes o en el Guadiana. Por eso allí no era de allí, y aquí no soy de ninguna parte.

Y molinos no vi, sino que solo gigantes. Gigantes que producirían pan de masa china, sin COVID, pero a euro las tres barras. ¿Para quién? Supongo, que no sé, que para aquellas personas que antes cantaban y hoy no más cuentan. Cuentan los dineros y los resultados. Cuentan historias como si fueran suyas. Cantan y cuentan, erre que erre, zeta que zeta, cuentan por quién no sabe cantar y solo cuenta, pero algo le hacen algunos para dar cuenta, con IA o con OI, con el UI, pero sin yeah! que valga. Eso hoy ya no se lleva.

Y por no llevarse nos llevan. Y nosotros pensando en alguna otra parte.

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