AMOR Y JUEGO

Amor y Juego

Fundamentos Olvidados de lo Humano

Hay un libro que llevo tiempo queriendo abrir en este espacio. Se llama Amor y Juego. Fundamentos Olvidados de lo Humano. Lo escribió Humberto Maturana con Gerda Verden-Zöller, y cuando lo lees con calma te das cuenta de que no habla del pasado. Habla de ahora mismo. De ti. De cómo llegaste a ser quien eres —y de lo que te falta recuperar.

La tesis es casi escandalosa en su sencillez: somos seres biológicamente amorosos. No metafóricamente. No como aspiración. Como hecho biológico. Y sin embargo vivimos en una cultura que nos ha entrenado para lo contrario: la desconfianza, la jerarquía, el control, la competencia, la apropiación. A eso Maturana lo llama cultura patriarcal. Y lo dice sin ideología fácil: lo dice como biólogo, mirando las redes de emociones y conversaciones que nos constituyen como seres humanos.

¿Y el antídoto? También tiene nombre: cultura matríztica. Una forma de convivir que existió antes, en Europa prepatriarcal, y que dejó rastros arqueológicos en los Balcanes y el Danubio. Una cultura donde el fundamento no era la guerra sino el juego. No la autoridad sino la confianza. No la apropiación sino la colaboración espontánea.

Todo lo que somos de adultos —nuestra ética, nuestra capacidad de colaborar, nuestra honestidad espontánea— no se aprende conscientemente. Se aprende sin darnos cuenta, en los primeros años de vida, en el juego con la madre. No en el colegio. No en los libros. En el cuerpo a cuerpo, en la ternura, en la aceptación sin condiciones. Si ese espacio ocurrió, creces sabiendo confiar. Si no ocurrió, puedes aprenderlo racionalmente, pero siempre te costará. Siempre tendrá algo de forzado.

Y esto —dice Maturana— es lo que nuestra cultura ha olvidado. No por maldad. Por ceguera. Hemos puesto toda la fe en la razón consciente y nos hemos quedado ciegos al hecho de que el fundamento del vivir ético no es la mente sino el cuerpo. No la norma sino el amor vivido.

La buena noticia es que ese espacio se puede reconstruir. Siempre. A cualquier edad. En una conversación que te devuelve el respeto por ti mismo. En una relación que te acoge sin pedirte que demuestres nada. En el juego. Sí: en el juego.

Eso es lo que propone este libro. Que volvamos a jugar. No como evasión. Como acto político. Como acto biológico. Como el camino más serio que existe para construir un mundo distinto.

Antón K.

QUIÉNES SON

Humberto Maturana Romesín

Santiago de Chile, 1928 – 2021

Biólogo y filósofo chileno. Estudió medicina en Chile y luego biología en Londres y Harvard. En los años sesenta, junto a Francisco Varela, desarrolló el concepto de autopoiesis: la idea de que los seres vivos son sistemas que se producen y se mantienen a sí mismos. Una revolución silenciosa en biología y filosofía.

Pero Maturana fue más allá de los laboratorios. Pasó décadas preguntándose cómo conocemos, cómo hablamos, cómo amamos. Acuñó el término lenguajear —el lenguaje no como herramienta sino como modo de existir— y defendió que las emociones, no la razón, son el fundamento de toda acción humana. Su concepto de objetividad entre paréntesis nos recuerda que no hay una verdad única accesible a todos: hay tantas realidades legítimas como observadores capaces de habitarlas.

En sus últimos años, junto a Ximena Dávila Yáñez, elaboró la noción de Matriz Biológica de la Existencia Humana: la trama de amor y lenguaje de donde venimos y adonde, si queremos sobrevivir como especie, tenemos que volver.

Gerda Verden-Zöller

Alemania, 1930 – 2019

Psicóloga y terapeuta corporal alemana. Trabajó durante décadas estudiando algo que parecía demasiado simple para la ciencia: lo que ocurre entre una madre y su hijo cuando juegan. No lo que se dice. No lo que se enseña. Lo que pasa en el cuerpo, en el ritmo, en la mirada, en el gesto compartido.

Sus investigaciones de campo en Alemania y Austria —observando durante años la dinámica materno-infantil en contextos reales— la llevaron a una conclusión que Maturana abrazó de inmediato: el juego libre entre madre e hijo es el fundamento biológico de la conciencia de uno mismo y de la conciencia social. No una actividad bonita. El origen de todo lo que somos capaces de construir juntos.

Verden-Zöller fundó el Instituto de Investigación para la Ecopsicología de la Primera Infancia y desarrolló métodos prácticos —trabajo con el ritmo corporal, el movimiento, el espacio— para recuperar en niños y adultos esa capacidad de jugar que la cultura patriarcal interrumpe o aplasta.

Su encuentro intelectual y personal con Maturana fue uno de esos cruces raros donde dos formas de mirar —la biología del conocer y la psicología del cuerpo— se reconocen y se amplifican mutuamente. Amor y Juego es el fruto directo de esa conversación. Un libro que ella no firmó en portada, pero que no existiría sin su mirada.

Para seguir recibiendo Matriostika…