LA EMPERATRIZ

LA EMPERATRIZ

Sin oficio

Soy expansiva como un riff de guitarra. Rasco como un gruñido de Otis Redding.

En mis adentros llevo la sustancia más inflamable jamás conocida.

Tan solo nosotras tenemos la capacidad de «uterar a la humanidad» a solas o acompañadas, la vela es la explosión a través de los tiempos y las biblias.

La Emperatriz me llaman. Un símbolo, un arquetipo, útil para actores y actrices, herramientas de trabajo para los «mueve mentes» y los pordioseros con bata y corona.

Títulos y despachos. Tronos y leyes. Yo les vengo a presentar la comedia, la guasa y la trompeta y la pandereta.

Soy como el río Guadiana que aparece y desaparece, como la mujer en la historia, como los niños sin lengua, como todas las personas mironas y pasivas.

No tengo oficio, ni un sueldo fijo. Soy inestable y graciosa. El cinismo y la queja son herramientas de mi corazón. Tomo dos veces en vez de tomar una. Porque comparto tanto la primera como la segunda.

Soy el poder de la gestación genérica, por los tiempos de los tiempos.

El falo tiene su símbolo y su oficio, pero también tiene sus límites y sus quehaceres.

No soy contra ti, soy contigo, aunque me cortes en pedazos y me vendas como a una cabra, soy contigo.

Mi trono es tu mesa. Mis palabras tu mantel. Y mis actos tu menú.

Comamos, bebamos y embriaguémonos de todo.

Eso es lo más cercano que tengo a un oficio, el de unir silencios, gritos y costumbres. A quebrar los hábitos con danzas permanentes que parecen desaparecer en los siglos.

Paro goces y danzas. Crío mozos y mozas. Tejo las ropas de la evolución. El más apto me interesa, al fuerte lo miro de reojo dos veces.

Parto desde la pregunta del niño: ¿qué me gustaría mejorar…?

Busco desde allí al personaje, aún siendo un personaje, al irreductible y creativo personaje, para preguntarle: ¿qué harías tú si fueras yo? Entonces sigo con la actuación, de método, siempre de método, para que nadie se quede en lo superficial, en un acto sin acto, tan solo interpretado, mental y para el público.

Actuemos, criemos, gocemos, entenderemos y paramos, vamos, ¡lej, lej, lej!

Siempre tendremos cuatro opciones a elegir: hablar, huir, persistir o desatender.

¿Cuál escogéis vosotr@s?

Hoy es el día del parto aunque un rayo nos parta. Tenemos una vida a parte de la mitológica.

Vamos, partamos, aunque la mar ruja y los sirenos canten… y que las nubes se levanten.

Soy el Arkano tres del METATAROT LENGUAJEANTE