TU TIENDA DE BARRIO

Seguramente tienes la despensa llena de buenos ingredientes y los fogones listos en la cocina, pero te encuentras parado frente a ellos porque nadie te mostró cómo combinarlos. O quizás, simplemente, no encuentras las cerillas para encender el fuego.
​Pasa, ponte cómodo. Soy el tendero de tu barrio.


​No soy un gurú, soy un dador de recetas y un vendedor de pilas. Mi trabajo en esta tienda es escucharte y ofrecerte exactamente los objetos necesarios para poner en marcha tu acción deseada. Ni más, ni menos.


​Si no tienes linterna, aquí hay una; si la tienes pero no alumbra, buscamos las pilas. Soy un cuentacuentos que te ofrece la maestría de su abuela y la receta de las torrijas de su madre.


​Si mis historias te reflejan, te servirán para cocinar tu propio camino. Si no, tendrás que seguir jugando a la lotería de la vida. Yo sigo siendo todo oídos, porque aprendo de cada persona que entra por mi puerta; sé que hace un mes era más ignorante que hoy.


​¿Quién NO soy?


​Aquí funcionamos con la ley de las lentejas: «si las quieres las comes, y si no, las dejas».
​No soy el que cocina por ti: Yo te doy el recetario y te enseño a manejar los ingredientes, pero el delantal te lo pones tú.
​No soy una gran superficie: No esperes frialdad ni soluciones en serie. En mi tienda se viene a hablar, a mirar a los ojos y a encontrar la pieza exacta que te falta, no la más cara.


​No soy un vendedor de adornos: No te voy a vender algo que no necesites. Solo lo que ponga en marcha tu acción.


​No soy alguien que ha dejado de aprender: No me busques en un pedestal. Me verás observando, contemplando con mis animales o con una copa de vino, intentando comprender mejor este mundo cada día. 

Búscame en el tercer puesto del podium.

Me quedo con el bronce porque tengo toda la vida para seguir jugando, y algunas más para seguir intentándolo, me gusta jugar más que ganar.

Jugamos juntos?