Seguramente tienes la despensa llena de buenos ingredientes y los fogones listos en la cocina, pero te encuentras parado frente a ellos porque nadie te mostró cómo combinarlos. O quizás, simplemente, no encuentras las cerillas para encender el fuego.
Pues bien, imagina esto:
Soy el tendero de tu barrio.
No soy un gurú, soy un dador de recetas y un vendedor de pilas o mapas de ruta. Mi trabajo en esta tienda es escucharte y ofrecerte exactamente los objetos necesarios para poner en marcha tu acción deseada. Ni más, ni menos.
Si no tienes linterna, aquí hay una; si la
tienes pero no alumbra, buscamos las pilas.
En el mejor sentido de la palabra, soy un cuentacuentos que te ofrece la maestría de su abuela y la receta de las torrijas de su madre.
Si mis historias te reflejan, te servirán para cocinar tu propio puchero, para enamorar a quien y lo que se ponga delante.
Si no es así, para qué mentirte, tendrás que seguir jugando a rascar el canjeable de la vida.
De cualquier forma compensa, porque el momento de decir EUREKA! está ya ahí mismo.
En n una mesa con siete comensales degustando el mismo plato, a cada un@ les sentará de manera distinta, tu madre hará cabriolas, tus hijos sopa de letras y tú, al igual has de ir a los servicios
¿Quién NO soy?
Aquí funcionamos con la ley de las lentejas: «si las quieres las comes, y
si no, las dejas».
- No soy el que cocina por ti: Yo te doy el recetario y te enseño a manejar los ingredientes, pero el delantal te lo pones tú.
- No soy una gran superficie: No esperes frialdad ni soluciones en serie. En mi tienda se viene a hablar, a mirar a los ojos y a encontrar la pieza exacta que te falta, no la más cara, la que mejor te calza.
- No soy un vendedor de adornos. No te voy a vender algo que no necesites. El por qué de mi tienda es darte solo lo que te ponga en acción, pilas, linternas, prendas o mapas. Y ten por segur@ que la prenda que te lleves te sentará de maravilla.
- No soy alguien que ha dejado de aprender: Como me dijo un sabio muy viejo con la aptitud de joven rockero:
- «yo no soy viejo, esos dejan de aprender, tiran la toalla. Yo soy anciano, con los días de la vida que tenga por delante, y cada día sigo aprendiendo. Hoy soy más listo que ayer».
«Búscame en el tercer puesto del pódium. Me quedo con el bronce porque tengo toda la vida para seguir jugando, y algunas más para seguir intentándolo, me gusta jugar más que ganar. - ¿Jugamos juntos?»ï