Por partir o llegar de algún lugar conocido, situó el tiempo donde reveló la Torá como eje por donde mirar hacia ese después o hacía ese antes.
Por toda Europa y Oriente Próximo aparece un mismo lenguaje simbólico repetido: figuras femeninas, cultos a la tierra, templos y tumbas orientados hacia ciclos lunares. La Vieja Europa del Danubio (Vinča, c. 6500 a.C.) comparte ese vocabulario con Çatalhöyük en Anatolia, con los templos de Malta, con Newgrange en Irlanda y con la Creta minoica de la diosa serpiente. Desde la estepa póntica se trae después otra capa, otra era, más guerrera y jerárquica, que se entrelaza con lo anterior sin aún quitárselo de encima. Oriente Próximo hereda y transforma ese fondo común justo en el momento en que empieza a fijarse por escrito. A partir de ese momento el patriarcado, la dominación y las leyes divinas, la mitologías y el monoteísmo, han venido marcando la pauta de la dominación.
Antes de todo ello, en la vieja Europa, existieron culturas de las que no hay que cavar mucho para dar con ellas. La pregunta es, ¿por qué no nos ha sido enseñado en las escuelas? Les invito a participar y compartir sus opiniones. Recuerden que si no ubicamos el dolor, no podremos comenzar a tratarlo.
Gracias por haber llegado hasta aquí.
Antón Kaegikah.